Racionalidad limitada en la toma de decisiones

La toma de decisiones es una habilidad esencial en nuestra vida cotidiana, tanto a nivel personal como profesional. Sin embargo, a menudo nos encontramos enfrentando situaciones en las que nuestra capacidad para tomar decisiones racionales se ve limitada. En este artículo, exploraremos el concepto de racionalidad limitada y cómo afecta nuestras decisiones diarias. Descubrirás cómo los sesgos cognitivos y las limitaciones de información pueden influir en nuestras elecciones y qué estrategias podemos utilizar para mejorar nuestra toma de decisiones. ¡Acompáñanos en este fascinante viaje hacia una mayor racionalidad en nuestras elecciones!

Racionalidad limitada y autocontrol

Racionalidad limitada

Herbert Simónquien escribió en la década de 1950, fue pionero en la idea de que, frente a limitaciones de tiempo, acceso limitado a la información y “limitaciones cognitivas”, los individuos no pueden resolver problemas de manera óptima, sino que toman atajos aplicando reglas para conservar tiempo y energía de procesamiento mental. Limitación cognitiva no significa que los individuos sean de alguna manera inferiores, sino más bien que incluso los “más inteligentes” no necesariamente pueden evaluar con rapidez y precisión la utilidad de todas las decisiones individuales. Simon argumentó que esto significaba que los individuos a menudo confiaban en “reglas generales” y otras normas para ayudar a tomar decisiones complejas. La mayoría de los economistas conductuales coinciden en que la gente habitualmente toma atajos en su pensamiento.

Autocontrol limitado

La segunda área para los economistas conductuales es cuestionar la idea de que los individuos son capaces de ejercer autocontrol cuando se enfrentan a determinadas opciones.

El supuesto de utilidad marginal decreciente

En la teoría tradicional, la utilidad adicional derivada del consumo de un bien o servicio disminuye con cada unidad adicional consumida: la utilidad marginal disminuye. La segunda unidad proporciona menos utilidad marginal que la primera, la tercera menos que la segunda, y así sucesivamente. El supuesto de una utilidad marginal decreciente subyace al pensamiento económico tradicional; de hecho, es una de las formas en que los economistas derivan la curva de demanda descendente básica. ¿Pero es ésta una descripción precisa del jugador compulsivo o del que come en exceso?

Falta de autocontrol

Si bien una persona puede sentirse llena después de cada unidad de alimento consumida, es posible que le falte autocontrol y que coma una cantidad mayor de la óptima para su salud inmediata y su esperanza de vida. Esta dificultad para ejercer el autocontrol puede deberse claramente al instinto biológico primitivo de “comer todo lo que se pueda en tiempos de escasez de alimentos”, pero ¿por qué esta visión debería seguir impulsando a un individuo que por lo demás es inteligente a comer en exceso? quienes suponemos saben muy bien que no hay escasez de alimentos y que definitivamente habrá alimentos mañana. Aquí la psicología individual contradice las predicciones de la economía tradicional. La teoría económica tradicional supone que algunos bienes crean hábito, pero rara vez va más allá para sugerir que las decisiones económicas irracionales pueden estar mucho más extendidas de lo que se pensaba anteriormente.

Un buen ejemplo de cuán limitado es el autocontrol de un individuo es la tendencia del individuo a reaccionar exageradamente ante la nueva información cuando se le presenta. un estudio de Werner De Bondt y Richard Thaler (1985)1 demostró que cuando los inversores estaban expuestos a una serie de “buenas noticias” sobre inversiones, tendían a sobrevaluarlas, mientras que las “malas noticias” sobre otras inversiones conducían a una subvaluación de la inversión. En resumen, reaccionaron exageradamente ante los datos que sugerían que no se ejercía un autocontrol absoluto.

Esta falta de autocontrol también puede explicar el fenómeno de una provisión de jubilación inadecuada. Aunque los individuos pueden ser bombardeados con información sobre la importancia de ahorrar para la jubilación, esto significaría que el gasto de consumo tendría que ser ligeramente inferior al ingreso actual para poder poner los ahorros en un plan de ahorro. Ésta sería la “decisión racional”, pero el individuo no ejerce ningún autocontrol sobre el consumo actual y, por tanto, ahorra muy poco. psicólogos conductuales Ted O'Donoghue y Matthew Rabin (1999)2 Sostuvo que ante una decisión de corto plazo (consumir), los individuos son mucho más impacientes y pueden elegir la opción “tengo que tenerlo ahora”, en comparación con decisiones de largo plazo (ahorrar), donde los individuos son mucho más tener paciencia y tomar la decisión La actitud de “voy a empezar a ahorrar para mi jubilación el año que viene” y por tanto la procrastinación impide tomar una decisión racional. Una vez más, el temor a perder una determinada porción del consumo a corto plazo puede ser mucho mayor que el beneficio esperado de un mayor consumo en el futuro a través del ahorro actual.

1De BONDT, Werner FM y Richard THALER, 1985. ¿Está exagerando el mercado de valores? [805]
2O'DONAHUE, Ted y Matthew RABIN. 1999. Aplazamiento en Preparándose para la jubilación. Dimensiones conductuales de la planificación de la jubilación. Institución Brookings, 1999.

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Racionalidad limitada en la toma de decisiones: una visión completa y útil

En la vida cotidiana nos encontramos constantemente tomando decisiones, desde las más simples hasta las más complejas. Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado cómo es que tomamos esas decisiones? ¿Cuál es el proceso que sigue nuestra mente para evaluar las opciones y elegir la mejor? La racionalidad limitada es un concepto que nos ayuda a entender cómo tomamos decisiones y cómo podemos mejorar ese proceso.

¿Qué es la racionalidad limitada?

La racionalidad limitada es una teoría propuesta por el economista Herbert Simon en la década de 1950. Según esta teoría, los seres humanos no siempre son completamente racionales al tomar decisiones. En lugar de analizar exhaustivamente todas las opciones y evaluar racionalmente los pros y los contras de cada una, tendemos a simplificar el proceso y tomar decisiones basadas en información parcial o sesgada.

La racionalidad limitada reconoce que, debido a limitaciones cognitivas y recursos limitados, no siempre es posible tomar decisiones completamente racionales. En cambio, tendemos a utilizar heurísticas o atajos mentales para simplificar el proceso de toma de decisiones.

Heurísticas en la toma de decisiones

Las heurísticas son reglas generales que utilizamos para tomar decisiones rápidas y eficientes. Aunque pueden ser útiles en muchas situaciones, también pueden llevarnos a cometer errores de juicio. Algunas de las heurísticas más comunes incluyen:

  • Heurística de disponibilidad: tendemos a dar más importancia a la información que se nos viene a la mente de forma más fácil o rápida. Por ejemplo, si nos preguntan cuántas veces hemos visto noticias sobre robos, es probable que sobreestimemos la cantidad si hemos visto noticias recientes.
  • Heurística de representatividad: tendemos a basar nuestras decisiones en estereotipos o expectativas preexistentes. Por ejemplo, si vemos a alguien vestido de forma elegante, es posible que asumamos que es una persona exitosa y confiable.
  • Heurística del anclaje: tendemos a basar nuestras decisiones en la primera información que recibimos, incluso si no es relevante. Por ejemplo, si preguntamos el precio de un producto y nos dicen un número muy alto, es posible que luego consideremos precios más bajos como una oferta.

La importancia de la información en la toma de decisiones

La racionalidad limitada también reconoce la importancia de la información en el proceso de toma de decisiones. Cuando contamos con información parcial o incompleta, nuestras decisiones pueden estar sesgadas o ser subóptimas. Por ello, es fundamental buscar información relevante y confiable antes de tomar decisiones importantes.

Algunas formas de mejorar la calidad de la información en el proceso de toma de decisiones incluyen:

  • Realizar investigaciones exhaustivas y recopilar datos relevantes.
  • Considerar múltiples fuentes de información y diferentes puntos de vista.
  • Evaluar la fiabilidad de las fuentes de información.
  • Consultar a expertos en el tema.

Beneficios de entender la racionalidad limitada

Comprender la racionalidad limitada en la toma de decisiones puede tener numerosos beneficios en nuestra vida personal y profesional. Algunos de estos beneficios incluyen:

  • Mejorar la toma de decisiones: al ser conscientes de nuestras limitaciones y sesgos, podemos trabajar en mejorar el proceso de toma de decisiones y reducir el impacto de los errores.
  • Tomar decisiones más informadas: al buscar información de calidad y evaluar adecuadamente las opciones, podemos tomar decisiones más fundamentadas y minimizar los riesgos.
  • Aumentar la eficiencia: al utilizar heurísticas de manera consciente y estratégica, podemos tomar decisiones rápidas y eficientes en situaciones donde el tiempo es limitado.
  • Evitar errores comunes: al conocer las heurísticas y los sesgos cognitivos más comunes, podemos evitar caer en trampas y errores de juicio frecuentes.

Consejos prácticos para mejorar la toma de decisiones

Además de comprender la racionalidad limitada, existen algunas estrategias prácticas que pueden ayudarnos a mejorar nuestra toma de decisiones. Algunos consejos útiles incluyen:

  • Dar un paso atrás: tómate un momento para reflexionar antes de tomar una decisión importante. Evita dejarte llevar por las emociones o por la presión del momento.
  • Buscar diferentes perspectivas: consulta con personas de confianza y con puntos de vista diferentes antes de tomar una decisión. Esto te ayudará a evaluar las opciones desde diferentes ángulos.
  • Considerar las consecuencias a largo plazo: evalúa las posibles repercusiones de cada opción a largo plazo, en lugar de enfocarte únicamente en los beneficios inmediatos.
  • Reevaluar y aprender de los errores: si cometes un error o tomas una decisiones subóptima, tómalo como una oportunidad para aprender y mejorar en el futuro.

Conclusión

En resumen, la racionalidad limitada es una teoría que nos ayuda a entender cómo tomamos decisiones y cómo podemos mejorar ese proceso. Reconocer nuestras limitaciones cognitivas y los sesgos que pueden afectar nuestras decisiones nos permite tomar decisiones más informadas, eficientes y fundamentadas. Al utilizar heurísticas de manera consciente y estratégica, y al buscar información confiable y relevante, podemos mejorar nuestra toma de decisiones y evitar caer en errores comunes. Recuerda que la toma de decisiones es un proceso que puede aprenderse y mejorarse a lo largo del tiempo.

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